Esta técnica se ha convertido en una herramienta importante en la ganadería moderna, permitiendo la creación de bancos de embriones de alta calidad genética para su uso en la producción animal.
La congelación de embriones se realiza mediante la exposición de los embriones a bajas temperaturas, lo que ralentiza su metabolismo y permite su almacenamiento a largo plazo. Los embriones congelados pueden almacenarse durante largos períodos de tiempo y luego descongelarse y transferirse a una receptora en el momento adecuado para la reproducción.
Es una opción valiosa en diversas situaciones, como:
-Preservación de fertilidad.
-Transferencias diferidas.
-Superproducción de embriones: En los tratamientos de reproducción asistida, puede haber un exceso de embriones viables después de una fertilización in vitro. La congelación y conservación de estos embriones permite su almacenamiento para su uso futuro, evitando la necesidad de crear más embriones en ciclos futuros.