Durante 2025, el Fondo Nacional de Garantías (FNG) fortaleció el acceso al financiamiento de la economía popular y comunitaria, respaldando créditos de 650.065 colombianos por aproximadamente $2,38 billones, a través de su Línea de Economía Popular y Crédito Asociativo. Este esfuerzo benefició a organizaciones productivas en los 32 departamentos del país, especialmente en territorios donde la oferta financiera ha sido históricamente limitada o inestable.
Este resultado no crea nuevas economías, sino que reconoce y sostiene las que ya existen, aquellas que operan diariamente en barrios, veredas y municipios intermedios, y que cumplen un papel esencial en el sostenimiento del empleo y el ingreso familiar.
La economía popular: base productiva del país
En Colombia, más del 60 % de la actividad productiva se desarrolla en formas distintas a la empresa tradicional, como asociaciones comunitarias, talleres familiares, cooperativas locales y actividades por cuenta propia, según cifras del DANE. Sin embargo, estas unidades productivas han enfrentado barreras estructurales para acceder al crédito formal, principalmente por la falta de historial financiero o garantías suficientes.
En este contexto, la gestión del FNG ha sido clave para reducir brechas de acceso financiero, permitiendo que miles de unidades productivas puedan integrarse al sistema crediticio formal y fortalecer su sostenibilidad.
Garantías que impulsan productividad y estabilidad territorial
La economía popular y comunitaria sostiene cadenas locales de producción, abastecimiento y empleo familiar, pero con frecuencia es interpretada únicamente desde la informalidad. No se trata de ausencia de productividad, sino de actividades históricamente excluidas del financiamiento formal.
La garantía del FNG actúa como un puente que permite a estas organizaciones:
- Financiar insumos y capital de trabajo
- Estabilizar inventarios
- Mejorar procesos productivos
- Incrementar su capacidad operativa
- Fortalecer su permanencia en el territorio
“La economía popular no es un sector marginal de la economía, es su base. Lo que ha estado ausente no es la capacidad productiva, sino las condiciones para financiarla en igualdad de términos. La garantía no es un subsidio, es una herramienta de justicia económica que corrige una barrera histórica de acceso al crédito”, afirmó Jorge Arévalo, vicepresidente comercial del Fondo Nacional de Garantías.
Impacto regional y fortalecimiento comunitario
Los mayores resultados de esta línea se registraron en Antioquia, Nariño y Santander, con actividades vinculadas a:
- Agricultura familiar
- Manufacturas alimentarias
- Confección
- Oficios productivos
- Servicios comunitarios
En estos territorios, el acceso al crédito ha permitido sostener ingresos, evitar la ruptura de cadenas productivas y fortalecer economías locales, contribuyendo a la estabilidad social y económica.
“Cuando una organización comunitaria accede a crédito en condiciones adecuadas, no solo mejora su capacidad productiva, sino su posibilidad de permanecer en el territorio. Esto protege ingresos familiares, evita desplazamientos económicos y consolida redes productivas locales”, enfatizó Arévalo.
Crédito asociativo para una economía más inclusiva
A través de su Línea Empresarial – modalidad Economía Popular y Crédito Asociativo, el FNG avanza en un modelo de financiamiento con enfoque territorial, que reconoce la diversidad productiva del país y fortalece los proyectos colectivos.
Este mecanismo contribuye a:
- Ampliar la inclusión financiera
- Estabilizar cadenas locales de valor
- Fortalecer proyectos productivos comunitarios
- Reducir brechas regionales
- Impulsar una economía más equilibrada e incluyente
Con estos resultados, el Fondo Nacional de Garantías reafirma su papel como actor clave en la transformación social y económica del país, promoviendo un acceso al crédito más justo, sostenible y acorde con las realidades de la economía popular colombiana.
Redactado por Fondo Nacional de Garantias