Abonos agrícolas: tipos, beneficios y cómo elegir el mejor para tu cultivo

Abonos agrícolas

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¿Qué son los abonos agrícolas?

Los abonos son materiales naturales o procesados que se aplican al suelo con el objetivo de mejorar su fertilidad y estructura, aportando nutrientes esenciales para el crecimiento de las plantas.
A diferencia de los fertilizantes químicos, los abonos suelen actuar de forma más lenta pero con beneficios sostenidos y duraderos.

Tipos de abonos más utilizados

1. Abonos orgánicos

Provenientes de desechos vegetales y animales (estiércol, compost, lombricompuesto).
Mejoran la capacidad del suelo para retener agua y nutrientes, favorecen la actividad microbiana y aportan carbono orgánico.

2. Abonos verdes

Se obtienen a partir de plantas cultivadas y luego incorporadas al suelo (leguminosas, canavalia, crotalaria).
Aumentan el contenido de nitrógeno, reducen la erosión y mejoran la textura del suelo.

3. Abonos minerales

Incluyen fuentes naturales de nutrientes como fosfatos naturales, cal agrícola, yeso y dolomita.
Son esenciales para corregir deficiencias específicas y equilibrar el pH del suelo.

4. Abonos líquidos o fermentados

Cada vez más usados por su rápida acción. Contienen extractos vegetales, microorganismos y minerales solubles.
Se aplican por vía foliar o fertirriego, con excelentes resultados en cultivos intensivos.

Beneficios del uso de abonos

  • Aumentan la materia orgánica del suelo.
  • Mejoran la retención de agua y la aireación.
  • Favorecen la vida microbiana y lombrices.
  • Reducen la dependencia de fertilizantes químicos.
  • Incrementan la resiliencia del cultivo ante sequías o estrés.

Cómo elegir el mejor abono para tu cultivo

  1. Analiza el suelo: conoce sus deficiencias antes de aplicar.
  2. Considera el tipo de cultivo: cultivos frutales, pasturas o hortalizas tienen demandas distintas.
  3. Equilibra nutrientes: busca abonos que complementen la fertilización mineral.
  4. Evalúa la textura y drenaje del suelo: los abonos orgánicos son ideales para suelos livianos o degradados.
  5. Combina estrategias: alterna entre abonos orgánicos, minerales y biofertilizantes.

Ejemplo práctico: combinación efectiva

Un esquema eficiente puede incluir:

  • Safersoil como bioactivador del suelo.
  • Triple Hoja como fertilizante foliar complementario.
  • Abonos orgánicos compostados para aportar materia orgánica estable.

El resultado: suelos vivos, cultivos más resistentes y una producción sostenible a largo plazo.

El abono no solo alimenta el suelo, sino que construye su salud y productividad.
Usar abonos adecuados —en equilibrio con fertilizantes y prácticas sostenibles— es la clave para mantener sistemas agrícolas rentables y resilientes frente al cambio climático.

Redactado por Croper.com

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