El riego por goteo es, sin duda, uno de los mayores aliados de la agricultura moderna. Permite ahorrar agua, aplicar nutrientes de forma precisa y mantener la productividad incluso en suelos complejos o en regiones afectadas por sequías. No obstante, detrás de su eficiencia existe un riesgo que muchos agricultores subestiman: la falta de mantenimiento. Este error silencioso puede convertir un sistema innovador en una inversión poco rentable.
El riesgo invisible que amenaza tu sistema de riego
A simple vista, un sistema de goteo instalado parece trabajar sin problemas durante las primeras temporadas. Sin embargo, poco a poco comienzan a notarse señales de deterioro:
- La presión deja de ser uniforme.
- El caudal en los emisores disminuye.
- Se observan manchones en el cultivo por diferencias en el riego.
- La vida útil del sistema se acorta drásticamente.
Estos síntomas suelen aparecer demasiado tarde, cuando ya se ha perdido rendimiento y el costo de reparación o reemplazo es mayor. El verdadero enemigo no es el paso del tiempo, sino la falta de atención y de prácticas preventivas.
“El mantenimiento no debe verse como una carga, sino como la manera más inteligente de proteger una inversión tan importante como lo es el riego por goteo”, afirma Germán González, gerente regional de Rivulis.
La evidencia: sistemas bien mantenidos duran décadas
Un estudio de la Universidad Estatal de Kansas demostró que los sistemas de riego con mantenimiento constante mantuvieron uniformidad y caudales estables durante más de 26 años. En contraste, aquellos con poco cuidado presentaron fallas críticas en pocas temporadas.
Este hallazgo confirma que el mantenimiento no es un gasto adicional, sino un factor determinante para extender la vida útil y rentabilidad del sistema.
Los nueve grandes del mantenimiento del riego por goteo
A partir de la experiencia de campo y auditorías en fincas agrícolas, se han identificado nueve prácticas críticas que garantizan la eficiencia del sistema:
- Filtración adecuada
Una mala filtración es la causa principal de obstrucciones. Revisar y limpiar los filtros regularmente evita acumulación de partículas y daños en los emisores. - Control de la presión de operación
Pequeñas variaciones en la presión generan grandes diferencias en el desempeño. La presión alta puede indicar obstrucciones; la baja, fugas. - Monitoreo de caudal
Medir el caudal permite detectar fallas invisibles. Menor flujo significa riego insuficiente; mayor flujo puede alertar sobre fugas. - Lavado de tuberías
Abrir las líneas no es suficiente. Se requiere una velocidad mínima de 0,5 m/s en las principales y 0,3 m/s en laterales para arrastrar residuos y algas. - Tratamiento químico
Aplicar ácidos o productos oxidantes de forma controlada ayuda a prevenir obstrucciones por sales, materia orgánica, hierro o manganeso. - Prevención de fugas y obstrucciones
Más allá de reaccionar a los problemas, se deben aplicar medidas preventivas como evitar intrusión de raíces y controlar la entrada de partículas. - Manejo de fertirrigación
El uso de fertilizantes inadecuados o incompatibles puede obstruir emisores. Una correcta programación de inyección es clave. - Mantenimiento de bomba y fuente de agua
Las bombas requieren calibración y lubricación periódica. Además, si el agua proviene de reservorios abiertos, es fundamental controlar algas y sedimentos. - Manejo de la salinidad
La sal se acumula con cada riego y puede afectar las raíces. Implementar prácticas de lixiviación periódicas reduce este riesgo.
La amenaza silenciosa de la sal
Uno de los problemas menos visibles en sistemas de goteo es la acumulación de sales en la zona radicular. Su efecto no se nota de inmediato, pero con el tiempo puede reducir drásticamente la absorción de agua y nutrientes por parte de las plantas.
La solución pasa por aplicar técnicas de lixiviación de sales, ajustando la frecuencia y duración de los riegos, además de elegir con cuidado la ubicación de las laterales en cada cultivo.
Casos reales: cuando el mantenimiento se ignora
- En viñedos de Chile, productores reportaron pérdidas de hasta el 20% del rendimiento debido a obstrucciones no detectadas a tiempo.
- En zonas citrícolas de México, sistemas con baja filtración colapsaron en menos de 5 años, requiriendo reemplazo completo.
- En Colombia, el mal uso de fertilizantes incompatibles generó daños irreversibles en emisores, afectando la fertirrigación.
Estos ejemplos muestran que los costos de ignorar el mantenimiento superan ampliamente la inversión preventiva.
Mirando hacia el futuro: digitalización y monitoreo inteligente
Hoy en día, tecnologías como sensores de caudal, presión y salinidad, integradas a plataformas digitales, permiten un monitoreo constante del sistema. Esto reduce la dependencia de inspecciones manuales y ayuda a detectar fallas en tiempo real.
El futuro del riego por goteo no solo está en su instalación, sino en la gestión inteligente del mantenimiento, donde cada litro de agua se use con la máxima eficiencia.
Conclusión: el detalle marca la diferencia
El riego por goteo es una herramienta transformadora para la agricultura. Sin embargo, su éxito depende de algo tan básico como la disciplina en el mantenimiento.
Lo que deteriora al sistema no es el tiempo, sino la indiferencia hacia esos detalles que parecen menores, pero que en realidad definen si la inversión será productiva por décadas o un gasto perdido.
En la agricultura moderna, la diferencia entre un sistema de riego eficiente y uno que falla está en la atención que se le brinde día a día.
Redactado por Croper.com